lunes, 6 de marzo de 2017

La era del cerebro


Redes-Estimula tu cerebro para vivir más y mejor.


La conducta humana está directamente relacionada con el cerebro que es el órgano que facilita el aprendizaje, la memorización, el razonamiento (en suma, la conducta denominada inteligente) y las emociones. Los humanos nos caracterizamos diferencialmente al resto de especies no en rasgos físicos más o menos adaptados a las características del entorno, sino en la sucesiva especialización del cerebro.

El cerebro es un órgano que ha evolucionado y se ha ido modificando para dar respuesta y soporte estructural a las competencias que han permitido la humanización y desarrollo de la cultura y la civilización humanas. Es el responsable de esa progresiva humanización y del funcionamiento y logros cognitivos del hombre actual. 

Para llegar a donde ha llegado, el cerebro ha sufrido cambios importantes conforme a las competencias y funciones que debía sostener para el progreso de la especie y estos cambios se reflejan, especialmente, en las zonas más novedosas de su estructura actual: la corteza cerebral y, en ella, especialmente, el lóbulo frontal, sede de lo que denominamos "funciones cognitivas superiores".

En los últimos años el avance de la comprensión sobre cómo se desarrolla el cerebro ha sido asombroso gracias a los avances en las técnicas de neuroimagen y estudios genéticos que, desde la neurociencia del desarrollo, permiten comprender los mecanismos que subyacen a la diferenciación y formación celular, migración celular, crecimiento dendrítico, conexiones sinápticas, etc. La neurociencia está aportando a la psicología del desarrollo (rama de la psicología que estudia los cambios conductuales y psicológicos de las personas, durante el periodo que se extiende desde su concepción hasta su muerte) conocimientos sobre la conectividad neuronal de los estímulos y la representación conceptual del mundo a través de una arquitectura cognitiva.

Las arquitecturas cognitivas se definen como el conjunto de componentes esenciales de un sistema que permite el análisis de sus cogniciones y sus conductas. Estas proporcionan el soporte físico (hardware) y las herramientas simbólicas (software) necesarios para describir y predecir la conducta de un sistema neurocognitivo en una situación determinada. Aplicadas a la cognición humana, las arquitecturas cognitivas ofrecen un excelente marco experimental que permite modelar y poner a prueba una determinada hipótesis sobre su funcionamiento.

Con todos estos avances científicos es preciso un enfoque en el estudio integrado de las bases neurales de las representaciones mentales involucradas en distintos procesos cognitivos, emocionales, motivacionales y psicológicos que pueda contribuir al bienestar humano por medio de mejoras en la calidad de vida y que potencie de la manera más óptima la educación de las personas.

Estamos inmersos en una época denominada “La era del cerebro” que avanza en las explicaciones sobre las características humanas basadas en la estructura y funcionamiento neurológicos que nos permite conocer mejor la conducta humana mediante la observación de correlatos estructurales relacionando estudios sobre la filogénesis (evolución de la especie) y la ontogénesis (desarrollo del organismo) de la persona a lo largo de su ciclo vital. Por esta razón, tiene que haber un trabajo conjunto entre las distintas ciencias que permita conocer mejor ese órgano que nos hizo ser lo que somos, humanos.

La neurociencia y la psicología han de colaborar de manera conjunta para aportar conocimientos sobre diferentes niveles de análisis que nos permita comprender el papel del código genético en la configuración del cerebro y de la mente humana. Conocer la arquitectura funcional del cerebro, su conectividad y patrones de actividad neuronal fundamentales de la mente humana nos permitirá conocer mejor cómo trabaja el cerebro humano en su labor diaria de tareas de la vida cotidiana y permitirá avanzar en estudios sobre patologías generadas en el cerebro.

En la actualidad hay bastantes estudios acerca de la estructura y funcionamiento de los procesos cognitivos de forma individual pero queda avanzar en el conocimiento sobre qué mecanismo produce la integración de todos ellos dentro del cerebro. Los procesos cognitivos están íntimamente interrelacionados y parece razonable pensar que comparten determinadas redes neuronales, pero hasta el momento no se ha prestado excesiva atención a explicar cómo se produce esa interacción. Las arquitecturas cognitivas ofrecen la posibilidad de modelar cómo se relacionan los diferentes procesos cognitivos y esto permite pasar de un planteamiento meramente teórico a una implementación virtual de un determinado modelo cognitivo. Por otro lado, las arquitecturas cognitivas pueden desempeñar un importante papel como predictores de la conducta humana, tanto normal como patológica. 

Además, desde la psicología del desarrollo puede conocerse la temprana emergencia de las capacidades representativas ya que, por ejemplo, se ha observado aspectos como la preferencia del neonato hacia la cara humana respecto a otros estímulos visuales, o la imitación del neonato de movimientos de la cara o manos de otra persona. En suma, todo ello aporta un conocimiento de la mente que permite conocer el cerebro subyacente a ella. Esta vía de conocimiento reclama la investigación desde la neurociencia cognitiva y del desarrollo que queda representada en el neuroconstructivismo. Esta aproximación científica interdisciplinar estudia y explica el inicio de las representaciones mentales, especificando cómo se enriquecen y hacen complejas a lo largo del tiempo, y los mecanismos de aprendizaje y madurativos implicados en ello.

Consecuentemente, si la inteligencia como producto de la actividad mental del cerebro puede estar determinada en parte por la función cortical y la interconexión de todas las áreas cerebrales, para conocerla e intervenir en ella es imprescindible acercarse al cerebro como órgano que permite su expresión y funcionamiento diferencial, porque es conocido que todos los cerebros son similares, pero no todos funcionan y aprenden de la misma manera.

El nuevo paradigma multidisciplinar en el estudio del cerebro aportará en el futuro el conocimiento necesario para hacer una educación de calidad basada en la personalización, necesaria para potenciar el aprendizaje en y para la sociedad. Conocer las potencialidades individuales, diversidad funcional, para desarrollar un proceso de adaptación hacia la empatía social.


Fuentes bibliográficas:

(1) Johnson MH, Morton J. Biology and cognitive development: The case of face recognition. Oxford, UK: Blackwell, 1991.

(2) Ruiz Sánchez de León, J.M., Fernandez Blázquez, M.A., (2011). Arquitecturascognitivas y cerebro: hacia una teoría unificada de la cognición. International Journal of Psychological Research, 4 (2), 38-47. [http://www.academia.edu/1453199/Arquitecturas_cognitivas_y_cerebro_hacia_una_teor%C3%ADa_unificada_de_la_cognici%C3%B3n]