martes, 7 de mayo de 2013

El Cerebro Triuno y el Proceso de Aprendizaje.


A finales de los 40, mientras era un joven investigador de Yale, el Dr. MacLean se interesó por el control del cerebro de las emociones y el comportamiento. Determinó que el centro de las emociones en el cerebro  estaba en el sistema límbico y describió un área que incluye las estructuras llamadas hipocampo y la amígdala.


En la década de los 60, el Dr. MacLean amplió su teoría para dirigirla a la estructura completa del cerebro humano y dividió su evolución en tres partes, una idea que él llamó el cerebro triuno. 








Además de identificar el sistema límbico, señaló un cerebro más primitivo llamado el complejo R, en relación a los reptiles, que controla funciones básicas como el movimiento muscular y la respiración. La tercera parte, la neocorteza, controla el habla y el razonamiento y es la más reciente incorporación evolutiva. 

En la teoría del Dr. MacLean, los tres sistemas permanecen cada uno en su lugar y en competencia con frecuencia y, de hecho, sus conflictos ayudan a explicar los extremos en el comportamiento humano. Otros investigadores como Sperry, Mac Lean, Gazzaniga y Pribram (1978) y Restok (1984) descubrieron el carácter de “capas de cebolla” del cerebro producto de la consecuencia de lo que algunos expertos han llamado Disonancia Cognoscitiva, es decir, cuando el pensamiento, la emoción y la acción marchan por diferentes rutas.

Para conocer mejor cómo ha evolucionado nuestro cerebro y su influencia en muestras conductas vamos a analizar cada una de estas capas con ayuda de: "El Arte de Enseñar con Todo el Cerebro" de Miriam Heller.


El Sistema Reptil o Complejo R.


El llamado Sub-cerebro “Reptil” es un antiguo mecanismo neuronal que ejecuta los programas básicos de la vida. Es la parte de nuestro cerebro que es más primitiva y es un sustrato donde se ubican los instintos y los cambios psicológicos necesarios para asegurar la supervivencia. 




La conductas del sistema “reptil” son difíciles de modificar porque son preprogramadas, inconscientes y automáticas. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular. Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro y se desarrolló hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente, primordialmente, en los reptiles. Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio. Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad.

Es el responsable de las conductas automáticas o programadas, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la supervivencia como la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de nuestros músculos. 

Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, pues en él están los mayores sentidos de supervivencia y lucha y además por su interrelación con los poros de la piel, los cuales son como una especie de interfase que poseemos con el mundo externo, este primer cerebro es nuestro agente avisador de peligros para el cuerpo en general. En síntesis: este cerebro se caracteriza por la acción.

No podemos olvidar que el “reptil” es un subcerebro que lejos de ignorar su existencia debemos tratar de comprender y guiar su participación positiva en el proceso de aprendizaje. Por ejemplo, podemos utilizar estrategias en el aula para que el alumno perciba lo que aprende como parte de sus necesidades básicas, que le permitirá sobrevivir en un mundo que requiere de flexibilidad y cambio permanente. Si por el contrario el alumno trata de responder al solo estímulo de aprobar un examen y pasar de cursos, tratará de sobrevivir dentro del contexto escolar, almacenando información y recordándola hasta el día del examen pero aprobará y olvidará. Es este caso no podemos hablar de aprendizaje significativo. Cuando la educación se basa en motivaciones de amenaza y castigo, las funciones del subcerebro reptil relacionadas con la supervivencia se hacen cargo del aprendizaje con muy escasa participación del sistema neocorteza.


El sistema límbico.


Rodeando la zona del sistema reptil, se encuentra el sistema límbico. Este sistema ejecuta programas relacionados con emociones, defensas, miedos, afectos, motivaciones. Cuida de la supervivencia social y trabaja en armonía con el sistema reptil. 






El sistema límbico, también llamado cerebro medio, es la porción del cerebro situada inmediatamente debajo de la corteza cerebral, y que comprende centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo y la amígdala cerebral. Estos centros ya funcionan en los mamíferos, siendo el asiento de movimientos emocionales como el temor o la agresión. En el ser humano, estos son los centros de la afectividad, es aquí donde se procesan las distintas emociones y el hombre experimenta penas, angustias y alegrías intensas. El papel de la amígdala como centro de procesamiento de las emociones es hoy incuestionable.

Joseph E. Ledoux (1988), a través de múltiples experimentos, descubrió que las relaciones emocionales no son necesariamente producto del pensamiento que ocurre en el sistema neocorteza o neocortex. Confirman sus investigaciones que la información sensorial es procesada, en primer lugar, por el sistema límbico, y de allí pasa a la neocorteza para su procesamiento a nivel del pensamiento. Finalmente se traduce en cambios externos o conductuales. Estos descubrimientos revelan que las relaciones emocionales pueden producirse sin la participación de los procesos cognitivos, explicando ello el porqué muchas reacciones humanas son a veces calificadas de irracionales o emocionales. La famosa frase “Cuenta hasta 10 antes de actuar" no es más que solicitar tiempo para que el estímulo pase a la Neocorteza antes de traducirse en conducta. 

El sistema límbico debe ser de especial interés para nosotros los docentes, porque el aprendizaje involucra contenido emocional. El individuo que aprende, debe engancharse afectivamente en la experiencia de aprendizaje. Debe “querer aprender” y sentir que “puede hacerlo”. De no ser así pueden producirse bloqueos que impedirían al objeto de aprendizaje pasar al sistema neocorteza para ser acomodado y asimilado a la estructura cognoscitiva y producir transformaciones significativas.

Por ello, es responsabilidad del docente tratar que los sentimientos del aprendiz en relación al profesor, a la escuela y al tema de estudio interactúen armónicamente con su habilidad para procesar la nueva información, para que así el aprendiz rompa las barreras del sistema límbico y se le facilite el acceso de la información al sistema neocorteza, donde será procesado, transformado, recreado y convertido en aprendizaje permanente y significativo.

Las investigaciones sobre el cerebro y particularmente aquellas que abarcan el sistema límbico indican que los sentimientos y el aprendizaje no pueden estar separados. De hecho, parece que para producir el tipo de aprendizaje acelerado que el mundo requerirá, los profesores del mañana necesitarán ser sensibles para registrar las barreras emocionales y suministrar un medio ambiente emocional positivo, como para inducir aprendizajes verdaderos. (Nummala y Rosengren) (1988)

Lazanov (1978), médico y educador búlgaro, define “barreras para el aprendizaje” como filtros emocionales que determinan si el estudiante acepta o rechaza la nueva información. Son estados de alerta automáticos y de defensa que se dan tanto a nivel consciente como en el inconsciente. Cuando el estudiante encuentra una de estas barreras, el centro de atención se traslada de la clase al mundo interno de fantasía, sentimientos o cualquier otra vía de escape.

En general la investigación ha permitido reconocer que los factores motivacionales y afectivos desempeñan un importante papel en el aprendizaje (Chadwick, 1985); Betancourt, 1988; Barnes, 1991). Al respecto la Psicología Humanista da elementos para considerar estos factores al concebir a la persona como centro y promotor del aprendizaje, cuyas necesidades, motivaciones e intereses la conducen al desarrollo personal (Maslow, 1968; Rogers, 1969). Solo cuando el individuo siente la necesidad de conocer se dirige hacia la experiencia de aprendizaje.



Sistema Neocorteza o Cerebro Humano.



Desde el punto de vista evolutivo, es el sistema más nuevo y se subdivide en dos hemisferios: 
el derecho y el izquierdo. 




Se encuentra por encima y alrededor del sistema límbico. Procesa información y genera conocimientos. Imagina y anticipa el devenir. El sistema neocorteza, es el centro de la actividad intelectual.




¿Hemisferio Derecho vs. Hemisferio Izquierdo?

La subdivisión de la “neocorteza” en dos hemisferios ha despertado tanto interés como los estudios acerca del “cerebro triuno”. En esta línea han sido de gran significación los experimentos de Sperry, Gazzaniga y Bogen, los cuales han demostrado que en los humanos existe una
hiperespecialización hemisférica. 



El hemisferio izquierdo, que rige el lado derecho del cuerpo, es el asentamiento de facultades como lenguaje, el racionamiento lógico, las matemáticas; mientras que el hemisferio derecho rige el lado izquierdo del cuerpo y controla facultades referidas a la intuición, las relaciones espaciales, reconocimiento de imágenes, patrones y configuraciones.

El reto de la educación no solo es adaptar la enseñanza a la manera de aprender del niño, sino de ayudarlo y estimularlo para que utilice las facultades de ese otro hemisferio cuyo potencial él mismo desconoce. Aun cuando él continúe teniendo un estilo de aprendizaje determinado, es nuestro deber ayudarlo a tomar conciencia sobre diferentes y enriquecedoras maneras de percibir, procesar y comunicar información, para beneficio de su crecimiento armónico: manos-corazón-pensamiento. Esto podría explicarse por la vieja creencia según la cual las facultades creativas estuvieron concebidas como innatas a cada individuo, y muchas veces consideradas como dones divinos. Sin embargo los estudios mencionados sobre el funcionamiento del cerebro han permitido el rescate de las facultades del hemisferio derecho como factibles de ser estimuladas y desarrolladas.

Estos hallazgos, más allá de la importancia dentro del campo de la neurofisiología, ofrecen un nuevo paradigma que nos desafía, como educadores, a desarrollar el pensamiento divergente y creativo; líneas de pensamiento que, lejos de ser antagónicas, deben ser estimuladas a trabajar en armonía. Por otra parte, ambos hemisferios de la neocorteza deben armonizar con las motivaciones y funciones del sistema límbico y del sistema reptil.

Cuando el docente conduce, estimula y permite que el estudiante interactúe con sus procesos, el control de la ocurrencia del aprendizaje es mayor, la información tiene mayor posibilidad de convertirse en conocimiento y en consecuencia la enseñanza es más efectiva. Sólo en este caso el docente puede hablar de “logro de objetivo” recordando la famosa frase:El docente enseña cuando el estudiante aprende

El docente de hoy y de mañana debe comprender que el aprendizaje es una experiencia que involucra procesos activos en múltiples niveles, incluyendo el inconsciente, y que es necesario considerar los resultados como producto de fluidez e interacción. El ideal pedagógico de nuestro tiempo “aprender a aprender” requiere de un docente capaz de enfrentar el reto de la novedad con variedad de estrategias y modalidades instrumentales, en constante búsqueda de optimizar logros, y comprometido afectivamente con su tarea formadora de las cualidades humanas de la nueva generación, la cual espera que el docente está permanentemente dispuesto a “aprender a enseñar” para a su vez ser mediador del “permanente aprender”.

La expectativa social consiste en un docente que convertido en “Ola Creativa” sea capaz de orquestar tantas variables aparentemente disímiles, pero que de manera integrada conducen al mismo objetivo: contribuir a la realización del SER.


Por: Aránzazu Ibáñez.

Basado en las fuentes de información:

Miriam Heller, El arte de enseñar con todo el Cerebro.

Paul MacLean - biografía. Cerebro y cálculo racional
https://sites.google.com/site/cerebrohumanoycalculoracional/algunos-nombres/paul-maclean-cerebrotriuno/paul-maclean

2 comentarios:

  1. Gracias Aránzazu por el post.Muy claro y preciso. Saludos @gabrielaevarela

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  2. Gracias a tí Gabriela. Me alegro que te guste y espero que te sea de utilidad!!!

    Arancha.

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